Participación infantil
La participación infantil es un derecho fundamental que reconoce a los niños y niñas como sujetos activos en la sociedad, capaces de expresar opiniones, ideas y sentimientos sobre los temas que les afectan. El artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) establece que los Estados miembros garantizarán al niño el derecho a expresar sus opiniones libremente en todos los asuntos que le afecten y que dichas opiniones se tendrán debidamente en cuenta de acuerdo con su edad y madurez. Este artículo describe un cambio significativo en la percepción de la infancia desde un modelo de bienestar hacia un enfoque basado en derechos.
Desde una perspectiva doctrinal, la participación infantil no se limita a expresar opiniones, sino que implica construir relaciones reales y efectivas para que niños y niñas puedan influir en las decisiones que afectan su vida diaria. En este sentido, Lansdown (2011) sostiene que la participación fortalece la autonomía, la autoestima y el sentido de ciudadanía de los niños, permitiéndoles desarrollar habilidades de comunicación, pensamiento crítico y responsabilidad social. El autor también señala que la participación contribuye al desarrollo integral del niño, ya que promueve el respeto mutuo y la inclusión en diversos espacios sociales.
La participación de los niños también es fundamental para prevenir violaciones de derechos, ya que escucharlos activamente permite identificar situaciones de riesgo, abuso o exclusión que podrían pasar desapercibidas si no se tiene en cuenta su voz. De esta manera, la participación se convierte en un mecanismo de protección y empoderamiento que fortalece la garantía de otros derechos fundamentales.
Asimismo el contexto ecuatoriano, la Constitución de la República del Ecuador reconoce el derecho de los niños, niñas y jóvenes a ser escuchados y participar en los asuntos que les afectan y promueve su inclusión activa en los ámbitos familiar, educativo y social. Este reconocimiento constitucional fortalece el compromiso del país con la ciudadanía democrática desde la infancia.
El Código de la Niñez y la Juventud desarrolla estos derechos mediante la creación de mecanismos y espacios formales para la participación infantil, como consejos consultivos, audiencia de procesos en procedimientos administrativos y judiciales, y promoción de la participación en la vida comunitaria. El objetivo de estas disposiciones es garantizar que las opiniones del niño se tengan en cuenta de manera efectiva y no meramente simbólica.
A su vez, la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) promueve la participación infantil en el sistema educativo y promueve espacios democráticos como los gobiernos escolares, las asociaciones estudiantiles y las actividades educativas participativas. Estos mecanismos promueven el ejercicio de la ciudadanía, el respeto a la diversidad y la creación de una cultura democrática basada en el diálogo y la corresponsabilidad.
En conclusión, la participación infantil es un derecho esencial para el desarrollo integral y la formación ciudadana de niños y niñas. El acuerdo entre la Convención sobre los Derechos del Niño y la Normativa Ecuatoriana demuestra un marco legal que reconoce y promueve la participación activa de la niñez como elemento clave en la construcción de una sociedad más justa, inclusiva y democrática.

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